sábado, 25 de marzo de 2017

El fantasma de la Torre vieja y la Luna llena



Hace poco me recordaron una leyenda sobre Villanueva, que yo había escuchado hace muchos años y que pensaba olvidada o al menos perdida, así que hoy la voy a rescatar. Una historia sobre la Luna Llena y la Torre Vieja. Antiguamente los agricultores solían aprovechar durante verano, las horas nocturnas para realizar algunas faenas del campo; como regar, recoger verduras, o lo que fuera necesario, incluso hoy día se hace así, el caso es que la huerta estaba bastante animada y concurrida por las noches y sobre todo en las de Luna llena porque la visibilidad era mucho mejor.

En cierta ocasión uno de estos labradores se encontraba en su huerto, en una de esta noches de plenilunio, el lugar estaba muy próximo al casco urbano del pueblo y por tanto del campanario cuando observó, que una sombra alargada se acercaba tras de él, el hombre se volvió asustado y la vio pasar de largo, pensó que sería algún vecino que por el próximo camino del Prado se dirigía a su finca, pero no había nadie. Siguió con su trabajo y la sombra volvió a pasar, el hombre comenzó a preocuparse, que podría ser o lo que era peor, ¿quién era?, gritó, pero no contentó nadie, todavía circulaban por Villanueva historias de bandoleros y forajidos que aprovechan la noche para realizar sus fechorías. Dejo el huerto y se volvió a casa, allí contó a su mujer lo que había sucedido y ambos decidieron que, a la noche siguiente le acompañara uno de sus hijos, y así fue.

Padre e hijo se encontraban a eso de la media noche de nuevo en el huerto, cuando la sombra volvió a aparecer, el niño se dio cuenta entonces de que en la torre de la iglesia había una especie de sombras o luces que se movían, lo advirtió a su padre y este volvió la cabeza, pero no vio nada ni a nadie, pensó que sería cosas del chiquillo. A la noche siguiente toda la familia estaba en el huerto y efectivamente pudieron observar como desde la torre, un fantasma de movía por entre las arcadas del piso superior, donde se encontraban las campanas, lugar desde el que partía una enorme luz y una sombra que se proyectaba en la huerta, aprovechando los rayos de la Luna. El matrimonio se quedó aterrorizado ante aquella visión, corriendo volvieron a casa y en su camino se encontraron con otros vecinos que también habían visto lo mismo, todos habían oído que debajo de la torre se encontraba el viejo cementerio del pueblo y que en él, se encontraban enterrados muchas víctimas de cuando la Guerra de Independencia, que sería aquella visión, un soldado francés que vagaba por la torre o ¿vete a saber qué?
 
Gentileza: Foto Muc (Pedro Juliá Núñez)
Poco a poco la noticia fue trascendiendo entre la población, se lo comentaron al cura, pero éste no hizo mucho caso, serían visiones y a veces ya se sabe, ¡la gente exagera!, pero ¿tantos haber visto los mismo? Las fuerzas vivas tampoco hicieron mucho caso, ¿vete a saber? Además si corría ese bulo, durante una temporada la gente se pensaría eso de andar en las noches por la huerta, tampoco estaba mal que de vez en cuando apareciera un fantasma que tuviera un poco atemorizados a los vecinos y así se evitarían algunas cosas.

Cambio la fase lunar y el espectro desapareció, pero con la llegada de la nueva Luna llena el genio de la torre reapareció, la gente volvía de nuevo a estar preocupada y asustada, ¿qué era aquello? Había que subir a la torre pero ¿quién se atrevía? Además ¿Había que pedirle la llave al cura o al sacristán? Así como así no se podía entrar en aquel recinto, además nadie había visto ni entrar ni salir a nadie. El caso es que la población se encontraba cada vez más soliviantada, preocupada y asustada, ¡¡había que hacer algo!! Una noche de Luna llena el fantasma de la torre volvió a aparecer entre los amplios vanos que dan a la huerta, comenzó a hacer sus evoluciones y a asustar de la gente que había a esas horas en el campo, como de costumbre, lo cierto es que ya se había convertido casi en un entretenimiento nocturno, una afición, unos por morbo, otros por curiosidad, el caso es que de repente ¡¡¡pummm! se escuchó un disparo. La detonación se pudo oír claramente propagada por el silencio de la noche, acto seguido la visión desapareció. La siguiente madrugada, que era también plenilunio, el fantasma no volvió a la torre, ni la siguiente, ni la otra. El espectáculo había terminado y aquello había quedado en un recuerdo.

Nadie sabe que fue aquello, unos dicen que si era el cura, quien por cierto poco después del incidente apareció con una leve cojera en una pierna. Otros que el sacristán, que había colgado una sábana entre los ventanales de la torre y que con una vela corría tras de ellos, proyectando las imágenes en el exterior. Hay quien asegura que fue el médico, un maestro o vete a saber quién. Quizás un francés de los de la francesada, que tenían muy mala leche, lo cierto es que en las noches de Luna Llena, la torre vieja sigue imponiendo.




Antonio López, con perdón (Hiperrealismo)


jueves, 23 de marzo de 2017

Rasputin (reemisión)


Reemisión del podcast emitido en marzo de 2015, enlazando con el programa anterior sobre los últimos zares rusos. Rasputin es el símbolo de la decadencia de la Rusia zarista por antonomasia, además de otras muchas cosas más: mito erótico, ejemplo de oportunista y pícaro o estereotipo cinematográfico de maldad. Últimas investigaciones aseguran que era contrario a la entrada de Rusia en la Gran Guerra, pero fue en lo único en lo que los zares no le hicieron caso.

http://www.ivoox.com/rasputin-reemision-audios-mp3_rf_17734379_1.html


Bibliografía:
Sebag Montefiore, Simon. Los Románov 1613-1913, Planeta. Barcelona 2016
Granados, Alberto: La historia más curiosa, Aguilar editores. Madrid 2010
Dossier: “Camino de la revolución: El último zar” en Historia y Vida nº 417 (diciembre 2002), págs. 36-69

Película: Rasputin: Dark Servant of Destiny (1996).

Canciones:
Bonney M: Rasputin (1974)
Fangoria: Rasputín (1984)
Popular, Noches de Moscú. Interpretado por Nairi Grigorian


Fotografía: Imagen inconfundible de Rasputin

martes, 21 de marzo de 2017

El microscopio de Ramón y Cajal



Ayer fue el comienzo de la Primavera y por tanto el Equinoccio, ayer se produjo un suceso curioso que normalmente pasa desapercibido para las personas habitualmente pasan por delante de la estatua de Santiago Ramón y Cajal (esculpida en su día por Mariano Benlliure) que se encuentra en el rellano de la escalera de honor del Paraninfo de la Universidad de Zaragoza y es que, entre otras cosas curiosas, entre las 10 y las 10:30 de la mañana, se ilumina el microscopio que hay sobre la estatua de don Santiago, justo encima de la pared mármol, que sirve como resguardo del pedestal donde se encuentra sentado nuestro famoso Premio Nobel. Una adorno que corona o remata el monumento y que generalmente, como digo, pasa desapercibido pero que en días puntuales, como es el equinoccio, se ilumina y saca a la luz los detalles del ornamento, un suceso curioso que seguro que el amigo Martín Montejano, ya habrá observado.

domingo, 19 de marzo de 2017

Tiermas según la describió Pascual Madoz

De la colección "Aragón pueblo a pueblo" de Alfonso Zapater, hacia 1980.
El navarro Pascual Madoz recogerá en su Diccionario Enciclopédico que Tiermas, era a mediados del siglo XIX un ayuntamiento perteneciente a la provincia de Zaragoza y a su Audiencia Territorial, de la que distaba un día de camino. Formaba parte del partido judicial de Sos del Rey Católico, localidad de la que distaba 4 horas caminando y su parroquia pertenecía a la diócesis de Jaca, situada a 12 horas, no obstante estaba en pleno Camino aragonés a Santiago de Compostela. “Sito en terreno llano sobre una colina, al pie de los Pirineos, en la orilla derecha del río Aragón y cerca de la sierra de Leire”. La localidad estaba “bien ventilada, pero su clima es frío y afecto a muchas enfermedades, especialmente tercianas, que se atribuyen a la influencia de las aguas de sus baños y a las penosas cuestas que tienen que subirse para llegar a la población”. El lugar estuvo amurallado en tiempos por todas partes, menos por el sur que “lo está por naturaleza y es inaccesible. En la última guerra civil (Primera Guerra Carlista) fue fortificada literalmente, con 3 puertas de entrada”. Al norte se levantaba un castillo en cuyas ruinas fue construida por aquellos tiempos una cárcel pública.

Alfonso Zapater: "Aragón pueblo a pueblo"
Tiermas reunía hacia 1850 cuatrocientas casas, distribuidas por el casco urbano en varias calles bastante regulares y que van a parar a una gran plaza en el centro. Hay escuela de niños; “bien concurrida y dotada con 7 cahices de trigo, cuyo maestro desempeña además la secretaría del ayuntamiento; otra de niñas con 4,5 cahices de dotación (nótese la diferencia de cantidades entre niños y niñas). Iglesia parroquial dedicada a San Miguel Arcángel posee un cementerio adjunto; templo “de segundo ascenso, servido por un rector cura párroco y un coadjutor perpetuo, nombrados por el monasterio de Leire, en terna por el ordinario diocesano”. (La tradición atribuye el nacimiento en Tiermas de San Virila, abad que fue del vecino monasterio de Leire y quien, según la leyenda estuvo doscientos años dormido, después de quedarse absorto contemplando el trino de un pajarillo). Contaba la población también con dos ermitas; una dedicada a los santos San Justo y Pastor (al fin y al cabo no deja de ser un pueblo afectado por la trashumancia y el paso de cañadas ganaderas que bajaban y subían del Pirineo) y la otra, ubicada justo en el límite con la sierra de Leire y por tanto con Navarra, dedicada a la Virgen del Pilar y “adonde concurren los fieles en procesión la víspera de la Ascensión”.

El pueblo estaba bien surtido de fuentes de las que manan “buenas aguas”. Confina el término con Navarra por el oeste y con las localidades de Sangüesa, Yesa, Bigüezal, Castillo Nuevo y el ya mencionado monasterio benedictino. Ya en Aragón lo hace con Escó al este. Ruesta y Undués de Lerda por el sur. Dentro de su término comprende varias casa de campo esparcidas en distintas direcciones, denominándose de Escó las que se hallan hacia el norte, en cuya dirección se encuentra la gran sierra de Leire que divide a Aragón de Navarra; “muy poblada de grandes robles y encinas; hacia el sur y a la izquierda del río Aragón, la sierra de Urriés “cubierta por su parte Norte de arbustos y pequeños robles. Cerca del pueblo “los celebrados baños termales” que dan nombre al pueblo y “diferentes ruinas y sepulcros que se hallan en las inmediaciones de esta localidad y que “prueban su importancia en tiempos”.

Puente de Tiermas (gentileza de Carlos Jiménez)

Prosigue diciendo el Diccionario de Madoz: “El terreno es muy feraz, participa de monte y llano, cuya dilatada huerta se riega con las aguas del río Aragón y varios arroyos que se encuentran en el término. Sobre dicho río y a una hora del pueblo junto a los baños, hay un puente con cinco pilastras de piedra de 6 arcos, algunos de piedra también y otros de madera, habiendo sido derribados durante la última guerra (carlista). Los caminos son locales en mediado estado, produce trigo, cebada, avena, vino, aceite, lino, cáñamo, frutas, legumbres y hortalizas, mantiene ganado de todas clases y yeguas destinadas a la cría. Posee también un molino harinero, cuenta con 84 vecinos y 375 almas”. Nada hacía presagiar ni a Madoz y aquellos pobladores de mediados del XIX, el destino que les aguardaba a sus descendientes y es que, cien años después, Tiermas de convirtió en un símbolo de la despoblación por culpa de un embalse, de una mala aplicación de la política de regadíos y también como un símbolo de lo que posteriormente sería el trasvase del río Ebro. Pantano que ni siquiera lleva su nombre, que es como otra forma de borrarlo del mapa y de la historia. Un pueblo que hoy podría ser una de las localidades más florecientes de Aragón, gracias a su industrial termal y al turismo, permanece sobre la colina que le otorgó Pedro II a sus primeros pobladores allá por 1200 como plaza fuerte ante la frontera navarra y para contener las agresiones de los próximos navarros como la del "bastardo de Tardas" en 1366.


Alfonso Zapater: "Aragón pueblo a pueblo"

Puesta de sol en diferido

Últimamente me dicen que pongo demasiadas puestas de sol y cosas de esas, bueno esto es a rachas, espero que esta guste, es de ayer. Día de la Pepa"

jueves, 16 de marzo de 2017

Nicolás y Alexandra: Los últimos zares

Nicolás II de Rusia, el último Zar, es uno de los tres monarcas que fueron provocadores y víctimas a su vez de la Gran Guerra de 1914, pero de todos ellos tuvo el destino más trágico, marcado por su vida y la Revolución de 1917.

http://www.ivoox.com/nicolas-alexandra-ultimos-romanov-audios-mp3_rf_17589642_1.html?v=3&utm_expid=113438436-34.-j5ptGSdQpiNZ-ev9csBdw.3&utm_referrer=http%3A%2F%2Fwww.ivoox.com%2Fsuscripciones_jb_6121443_1.html



Bibliografía:
Cowles, Virginia. Los últimos zares, Editorial Juventud. Barcelona 1998.
Massie, Robert K. Los Romanov, Thassália. Barcelona 1997.

Película:
Franckin J. Schaffner. Nicholas & Alexandra, 1971
Gleb Panfilov. Los Romanov, 2000.
Uli Edel. Rasputin (miniserie producida por canal HBO), 1996

Música:
Himno del Imperio ruso: Vasili Zhukovski “Dios Salve al Zar”
(Utilizado como himno nacional entre 1833 y 1917).
Tchaikowsky, Piort Ilich. El lago de los cisnes (Ballet)
Franck Pourcel. Nicolás y Alexandra (tema de la película) 1972.
Boney M. Rasputin lyrics: Rasputin, 1974.

Fotografía: Nicolás II y la zarina Alexandra. (Historia y Vida nº417)


El fantasma de la Torre vieja y la Luna llena

Hace poco me recordaron una leyenda sobre Villanueva, que yo había escuchado hace muchos años y que pensaba olvidada o al menos perdi...