sábado, 16 de diciembre de 2017

Un nacimiento en la rotonda


Las cosas, cuando están bien hechas hay que reconocerlo y la verdad es que la idea de montar un nacimiento a los pies de la zapatilla (lo siento, para mí será siempre la zapatilla) ubicada en la rotonda de entrada a Villanueva sur, ha sido una buena idea, así que enhorabuena a quién se le pasó por la cabeza. Primero para desear unas Felices Fiestas a todos los que llegan al pueblo, sean del lugar o folasteros que van al Mercadona o estén de paso y en segundo lugar, por elegir para ello un lugar que es representativo a la entrada del pueblo y en un lugar adecuado por su visibilidad, la verdad es que la zapatilla hace de marco imcomprable y luce mucho. Solo por poner una pega; creo que para completar la escena hubiera quedado muy bien colocar la estrella sobre el nacimiento, un astro brillante que por las noches, hubiera brillado bien con la luz de los coches o bien con una pequeña iluminación, que seguramente no hubiera sido tan cara, pero esto lo dejaremos para perfeccionarlo el año que viene. Feliz Navidad.

viernes, 15 de diciembre de 2017

Manos blancas nunca ofenden: la soberana bofetada que recibió Calomarde

Fernando VII enfermo (según una litografía que se conserva en la Biblioteca Nacional, obra de Federico Madrazo)

Tradicionalmente, y nunca mejor dicho en este contexto lo de “tradicionalmente” los orígenes del Carlismo se nos han presentado como una disputa familiar dinástica entre un tío y su sobrina por ocupar el trono español. Sin duda esta imagen representa una visión romántica de la historia según la cual un monarca, déspota, moribundo y tres veces viudo, se casa con una bella princesa de origen napolitano y veinte años más joven que él. Ésta se encuentra desvalida en una corte extranjera y en la cual tan solo posee el apoyo de su esposo quien, tras una vida de crápula y excesos sexuales ha sentado la cabeza con esta italiana que podría ser su hija pequeña. María Cristina, que ese es su nombre, le ha dado dos infantitas; Isabel y Luisa Fernanda, con lo que ha logrado formar una familia y tan enamorado está el anciano monarca, que quiere dejar su reino a su primogénita, se opone a esta pretensión el hermano del rey; un personaje oscuro, intrigante y mezquino dominado por su mujer, que siente envidia de su cuñado y sobre todo de su cuñada, que es más joven y más bella que ella. El hermano que en el fondo es tonto y está dominado por su esposa (cosa que es cierta) es convencido por ésta, para que reclame sus derechos al trono basándose en una antigua ley que prohibía gobernar a las mujeres que parece ser, estaba en suspenso pero no publicada, una cosa extraña.


El rey se encuentra muy grave y casi inconsciente, es entonces cuando el primer ministro, que es un traidor redomado llamado Calomarde y que en realidad está al servicio de su hermano, que se llama Carlos María, consigue que firme un decreto por el que es nombrado heredero el infante en lugar de su hija, que es una tierna infantita de apenas 2 añitos, el dramón romántico y melodramático está servido. La reina se entera de la maniobra de sus cuñaos y escribe entre sollozos a su hermana que vive en Sevilla, Luisa Carlota es una señora de armas tomar y enterada de la maniobra, en tan solo tres días se presenta en el palacio de la Granja de Segovia, que es donde se produce la escena. Entra la cámara donde el rey se encuentra enfermo y exige que se presente ante ella Calomarde, el ministro ruin y traidor. Ante él le exige que le entregue el decreto y acto seguido lo rompe en dos, acto seguido le arrea una soberana bofetada en la cara al valido quien, ante tamaña afrenta responde: “Señora: manos blancas nunca ofenden”. Acto seguido presenta su dimisión y se va a su pueblo en Teruel. Fernando VII recupera la salud, la consciencia y nombra a Isabel, Princesa de Asturias. Mientras tanto su tío Carlos huye a Portugal. El viejo rey aun vivirá un año más, falleciendo en Madrid el 29 de septiembre de 1833. Enterado el hermano del óbito se niega a reconocer a su sobrina como nueva soberana española y se proclama rey dos días después, iniciando de esta manera una guerra civil que se alargará durante siete años y que por supuesto perdió en favor de Isabel II. El taimado Calomarde se exiliará en Francia muriendo en Tolouse años después, en su haber hay que decir que a don Judas Tadeo (que así se llamaba el hombre) le debemos los españoles una buena ley de educación y un programa para construir escuelas por todo el territorio nacional. En cuanto a Luisa Carlota conseguirá, con el paso del tiempo, que su hijo Francisco de Asís contraiga matrimonio con su prima Isabel y es que a veces, hay amores que matan.

Ayer estábamos en Litago

Ayer estábamos en Litago

Hoy nos toca ser de Albalate del Arzobispo

Hoy todos somos de Albalate del Alzobispo

Belchite: La batalla que se convirtió en un símbolo

Ruinas encendidas de Belchite

La batalla de Belchite se convirtió en un símbolo de la Guerra Civil, tanto para el bando republicano como para el nacional, sobre todo después de que Franco decidiera que el pueblo no fuera reconstruido tras la Guerra Civil y que a finales del siglo XX se hicieran famosas sus ruinas, por sus psicofonías.

http://www.ivoox.com/belchite-la-batalla-se-convirtio-un-audios-mp3_rf_22673417_1.html


Bibliografía:
Martínez de Baños Carrillo, Fernando. Guerra civil en Aragón “Zaragoza” (tomo 8) Editorial Delsan – Historia. Zaragoza 2010.
Maldonado Moya, José Mª. El frente de Aragón: La Guerra civil en Aragón (1936-1938) Mira Editores. Zaragoza 2007.
Varios. La Guerra Civil mes a mes: Septiembre de 1937 “Belchite, maniobras de distracción”, Biblioteca el Mundo – Unidad Editorial. Madrid 2005.
Novela: Ken Follett. El Invierno del Mundo, 2012.

Película:
Terry Gilliam. Las aventuras del barón de Munchausen, (1888) película rodada íntegramente en las ruinas del viejo Belchite.

Sonidos:
Psicofonía realizada en Belchite el día 17 de agosto de 2014. La locución parece decir un nombre masculino. Imprescindible escuchar con auriculares y volumen al máximo. https://www.youtube.com/watch?v=aDtZ0p8yM5s.
Reportaje de Aragón Televisión conmemorativo de la batalla de Belchite.

Música:
Popular. Pueblo viejo de Belchite, interpretada por Narciso Alejandre y la rondalla del centro aragonés de Badalona, Fiestas de Pilar 2016.
Aram Kachaturian. Danza del sable, 1942. Interpretada por la Berlin Philharmonie en diciembre de 2013, director: Sir Simon Rattle.
Christy Moore. “Viva la Quince Brigada”. Canciones de la Guerra Civil española, 2016.


Fotografía: ruinas de Belchite

martes, 12 de diciembre de 2017

La Silla prioral de Sijena

http://www.artehistoria.com/v2/obras/21365.htm


Llevo leyendo todo el día de ayer y de hoy una serie de comentarios sobre los bienes de Sijena que están en otros lugares como el Museo del Prado, el de Zaragoza, en Burgos y en un sinfín de lugares más (creo que hay alguno hasta en Estados Unidos). Se preguntan ¿Por qué no se reclaman al igual que los de Lérida? Conozco un poco por encima la peripecia de las piezas rescatadas ayer, si no se reclaman será porque no se tienen argumentos para ello. Me explico: No se trajeron todas las obras del Monasterio que se encuentran en Lérida, la Silla Prioral no fue tocada y permanece en la misma sala donde se encontraban las demás obras que se trajeron a Villanueva. La Silla prioral es la obra de mayor valor de todas la que se conservaban en Lérida y permanece en Lérida. Según “ArteHistoria”: “se trata de una obra excepcional y emblemática, adscribible al gótico lineal. Se trata del trono prioral de Blanca de Aragón y Anjou, hija del rey Jaime II de Aragón y de Blanca de Anjou, que fuera priora entre 1321 y 1348 del monasterio de Sijena (Huesca). Es un mueble de líneas sencillas, cuyo valor radica, comprensiblemente en su policromía. A nivel iconográfico contiene, además de diversas representaciones hagiográficas, escenas alusivas a la vida y la ceremonia conventual y, en la parte posterior, una imagen entronizada de la Virgen de la Leche. En la parte frontal y en los laterales campea la heráldica de la priora, compuesta por las barras de la casa de Aragón y la flor de lis de la dinastía francesa de los Anjou”. Es una de las pocas piezas que se salvó del expolio producido durante la Guerra Civil, aunque el trono quedó prácticamente destrozado. El entonces obispo de Lérida, que si hay justicia divina veremos que ocurre el día del Juicio Final, convenció a las monjas de que fuera llevado al Museo Nacional de Cataluña para su restauración, esto era hacia el año 1968, la misma tardó ocho años en acabarse tras la cual, las monjitas fueron convencidas de que Lérida sería el mejor sitio para ser conservada y que se quedara allí por “donación” de las Sanjuanistas, esa es la razón por la que no se pudo traer a Aragón una de las piezas de mayor valor simbólico que todavía permanece en Lérida. Las que se trajeron lo han sido por que se ha demostrado que la venta fue ilegal, que ni las monjas podían vender aquello, ni la Generalitat o el obispado de Lérida podía comprarlas porque se trataba de Patrimonio Nacional, lo mismo que la silla o las obras que se encuentran en el Prado o en Zaragoza. Todas ellas pertenecen al Patrimonio nacional español y se encuentran catalogadas dentro del mismo conjunto y por tanto nadie ha incumplido nada al menos legalmente, moralmente es otra cosa. Y también gracias a que el padre del actual alcalde de Villanueva y que debía tener cierta vinculación con el cenobio, se dedicó a inventariar todas las obras que eran vendidas ilegalmente y que han aparecido en el Diocesano ilerdense, es decir que ni conspiración del 155, ni centralismo encubierto, ni otras cosas que se dicen por ahí, sino una labor larga judicial de más de veinte años.

lunes, 11 de diciembre de 2017

No es nueva

 
Calzada en el kilómetro 21 de la carretera entre Castejón y Villanueva, antes del incendio de 2008

Bordeando los altos del Vedao, entre el cabezo de “Fornillé” y la “Venta de Coscón”, discurre la vieja calzada romana que unía Cesaraugusta con Pompaelo, conocida en la actualidad por “Camino de Castejón”. Restos de esta red viaria todavía se pueden observar en el aliviadero de la “Balsa del Piojo” y a la altura del kilómetro 10 de la llamada “carretera de Castejón” (que une Villanueva de Gállego con Ejea de los Caballeros), lugar donde se encontraba la Venta de Coscón, de la que hoy tan solo quedan la balsa que recogía el agua procedente de los barrancos adyacentes y, en un lugar próximo, protegido por la loma, las ruinas conocidas como “El Santuario” en las que todavía se pueden apreciar el arranque de dos arcos de medio punto adosados a la pared . La vía se adentra en “los pinares” hasta alcanzar el “Alto de Esteban” o antigua subida de “Las Fajas”, a la altura del kilómetro 21 de la misma carretera, punto donde mejor se puede observar el estado de la calzada. Ésta se adentra en las Cinco Villas tras dejar numerosos vestigios en la localidad de Castejón de Valdejasa. Poco antes de llegar a esta población existe una fuente de esa época. Dicha vía cruza los “montes de Sora” y se encamina hacia los Bañales, Sádaba y por Sofuentes se adentra en Navarra, delimitando las antiguas cabañeras de ganado que bajaban desde el Pirineo.

Otra importante calzada que atraviesa el término municipal, es la llamada Via Lata que, bordeando el Gállego, llegaba hasta el puerto de Palo. La “vía ancha” (70 m.) se confunde con lo que hasta hace pocos años era la cabañera real que limita el pueblo por su lado occidental y hoy día se encuentra bajo la autovía de Zaragoza a Huesca. Tal como aduce Mª. Ángeles Magallón Botaya, esta calzada partía del “Puente de piedra” y recorría unas 15 millas entre Caesaraugusta y la Manssio Gallicum, distancia que equivale a entre 21 y 22 kilómetros, lugar donde se ubica el actual puente del ferrocarril sobre el Gállego, a la altura de Zuera, en una partida conocida como “El Convento”. Justo frente al mencionado puente se encuentran las ruinas del Monasterio de “Nª. Sra. de los Santos”, construido sobre la histórica manssio.

A la vista de las investigaciones se puede deducir que esta vía, poco después de partir en el Puente de Piedra, se bifurcaba hacia las Cinco Villas a la altura del barrio de San Gregorio  y, tras bordear la terraza fluvial por su parte inferior, atravesaba el actual Villanueva, cruzaba la huerta  a la altura de la actual Torre del Aliagar para alcanzar el Gállego gracias a un vado situado cerca de la Manssio Gallicum. Una vez superada ésta, partía en dos direcciones; una hacia Huesca y la otra, bordeando el río, hacia el Pirineo, dando nombre a la zona de La Violada o “vía ancha”.



A lo largo de la huerta existen, además, pequeños yacimientos que atestiguan esta ocupación desde, al menos, tiempos de Augusto. Antonio Ferreruela Gonzalvo localizó uno junto a la balsa conocida como “Las Pesqueras” situada bajo el paso de la Cabañera real, al pie de una loma, en la cual se han labrado un conjunto de muros en un radio de 200 x 100 m. en el que se sitúan estructuras más o menos inconexas que denotan ciertas formas cuadrangulares de unos 40 cm. de espesor, compuestos por sillares de alabastro y guijarros de tamaño medio. En este muro se han encontrado tégulas, terra sigillata itálica, hispánica y cerámica norteafricana, así como diversos utensilios domésticos. Existen restos junto al Gállego, bajo el azud de Urdán, a la altura de la Papelera del Batán, de muro compuesto por opus signum blanco, un pavimento muy similar al encontrado en Zaragoza hacia la primera mitad del siglo I. El profesor Manuel Martín Bueno catalogó en su día diversos restos de esta época como cerámicas de terra sigilata, monedas, estelas discoideas y fragmento de mosaicos encontrados en las cercanías del cauce de Rabal a la altura del conocido “Campo Grande” y en la “torre del Aliagar,” hallazgos que indican, al menos durante el Bajo Imperio, la existencia de casas de campo o “villas”.

Camino de Castejón a la altura del Vedao de Villanueva

Tras la fundación de Cesaragusta se creó, alrededor de la colonia, una serie de edificaciones con cierto carácter estratégico denominadas Stationes y destinadas a controlar las vías de acceso a la ciudad, garantizar su abastecimiento y establecer el Territorium de la misma. Entre los siglos I y III, tras el período pacificador de Augusto, la colonia Cesaraugustana alcanza su estabilidad ciudadana gracias a la reorganización administrativa mediante su declaración como colonia inmune y cabeza de un conventus, cuya jurisdicción abarcaba una extensa zona del valle medio del Ebro.

La expansión de la romanización en el espacio circundante, el ascenso en el nivel de vida de sus habitantes y, seguramente, la necesidad de éstos por demostrar cierto status hizo que la sociedad cesaraugustana comenzara a sentir otras necesidades más acordes con sus nuevas expectativas. Así, las clases dirigentes y las élites buscan en el extrarradio lugares de esparcimiento y recreo en una segunda residencia y las antiguas instalaciones castrenses, pasan a convertirse en Villae civiles.

Pueden distinguirse hasta tres modelos fundamentales: Villas suburbanas; casas de campo o de recreo situadas muy cerca de la ciudad que, en ocasiones, pueden no estar exentas de pequeñas explotaciones agrícolas o pecuarias. Villas de carácter urbano o residencial, a menudo señoriales y por último Villas rústicas. Estas últimas serían explotaciones agrícolas o ganaderas en las que residían de manera permanente criados o esclavos dedicados a la explotación y ordenados por el villicus (encargado o torrero). La residencia del dueño en su finca solo es esporádica y coyuntural. Predominan en la construcción de éstas el carácter modesto e industrial, sobre el lujoso de las anteriores. La extensión agropecuaria que rodeaba estas edificaciones solía estar configurada en porciones cuadrangulares de tierra denominadas Centuriaciones, con una extensión aproximada de media hectárea. Restos de este tipo de parcelas se conservan todavía hoy en la huerta villanovense bajo la denominación de “Campo grande”. Gracias a la fotografía aérea, también se pueden visualizar restos de centuriación a la altura de la Torre de San Miguel. En palabras de José Sancho Martí «este tipo de hábitat es testimonio del primer fenómeno de suburbanización estacional de la historia».

Manuel Martín Bueno ubica este tipo de construcciones junto a las vegas de los ríos, en los cauces de acequias o próximas a éstos. Su estructura constructiva solía ser similar. Constaban de planta rectangular con un cuerpo central, abierto al aire, a la luz y al agua de lluvia, que se recogía gracias al tejado dispuesto de manera que facilitara esta función, rodeaban a este patio todas las habitaciones de la casa dispuestas en una sola planta. Carecían de vista exterior y en la parte posterior se ubicaba un pequeño jardín. Los romanos tomaron modelo de las construcciones etruscas y griegas, cuyos ejemplos mejor conservados se localizan en Pompeya.

Torre del Bayle y Comercio según imagen captada por Google maps en la que se puede apreciar la disposición de un asentamiento rural o "torre"

Bibliografía: 
Mª. Ángeles Magallón Botaya, La red viaria romana en Aragón. Diputación General de Aragón, Zaragoza 1987, págs. 89-90.
Antonio Ferreruela Gonzalvo, Tres nuevos asentamientos romanos en el valle del Río Gállego, Separata de Caesaraugusta, nº. 74. “Institución Fernando el Católico (CSIC) Zaragoza 2000, pág. 265.
 “Un asentamiento romano de carácter rural en el valle del río Gállego, Boletín 6. Museo de Zaragoza, 1987, págs. 71-115.

Manuel Martín Bueno,”Villas romanas” Gran Enciclopedia Aragonesa tomo XII. Unali Ediciones, Zaragoza 1981, págs. 3348-49.

Un nacimiento en la rotonda

Las cosas, cuando están bien hechas hay que reconocerlo y la verdad es que la idea de montar un nacimiento a los pies de la zapatilla (...