domingo, 5 de marzo de 2017

Una historia sobre el Cinco de Marzo

Samper de Calanda (Teruel) localidad en la que vivían los Hermanos Biel que acabaron en el Bajo Gállego

Hace años me contaron una historia relacionada con la Cincomarzada, leyenda que hace poco me volvieron a recordar. Durante la Primera Guerra Carlista, en el Bajo Aragón, vivían dos hermanos en la localidad de Samper de Calanda, miembros seguramente de una numerosa familia de jornaleros y con pocos recursos. Debían ser bastante jóvenes, entre los catorce o dieciséis años a lo sumo, cuando la partida de Cabañero llegó al pueblo o los interceptaron por los alrededores. Seguramente por afán de aventura, por conocer mundo, por escapar de la miseria y de paso buscar una vida mejor o quizás engañados por los Carlistas, quienes les habrían dado algo de beber y una vez ebrios, ambos hermanos, firmaron un juramento de fidelidad a Don Carlos V (algo que solía ocurrir en aquellos tiempos). El caso es que los dos se vieron enrolados entre los partidarios de la Santa Tradición. Según me contaron, participaron en los sucesos del Cinco de marzo de 1838, aunque es posible que no, el caso es que fueron capturados y hechos prisioneros. Una vez juzgados fueron enviados a un penal militar a cumplir la condena impuesta. En una hilera, junto con otros compañeros, iniciaron la marcha desde Zaragoza Ebro arriba. A la altura de Utebo pararon para descansar un rato y por si alguno quería “aliviarse”. A ambos hermanos les entraron ganas de ello y se les permitió alejarse un poco del resto de la Compañía. El caso es que en un momento dado se vieron fuera del alcance de los guardias y sin pensarlo un instante, colocaron las boinas que llevaban sobre unas ramas y huyeron en dirección contraria. Aún pudieron escuchar los altos de los guardias y los disparos de sus fusiles, pero los dos hermanos no se amedrantaron y, ocultos entre la maleza y la espesura de los sotos llegaron hasta el rio Ebro, una vez allí cruzaron a la otra orilla y alcanzaron Alfocea, ya estaban a salvo, porque los guardas les habían dado por muertos si no por sus disparos, ahogados en el río.


Una vez en Alfocea se buscaron la vida como pudieron trabajando de “cesteros” es decir realizando trabajos relacionados con la construcción, como elaboración de cañizos, arreglos en casas, etc. El caso es que fueron aceptados entre la población y uno de los dos hermanos, el más mayor, terminó instalándose en el barrio zaragozano de Juslibol, donde se casó y tuvo una numerosa prole e incluso alguno llegó a tener calle en el pueblo. El otro, mi tatarabuelo Julián Biel Insa, se fue a Villanueva de Gállego y aun vivió hasta 1910 aproximadamente. Me contaron en cierta ocasión, que Julián Biel aun retomó contacto con sus familiares en Samper, incluso uno de sus hijos, mi bisabuelo, llegó a casarse con una vecina de ese pueblo, mi bisabuela Pilar Ginés Insa, pues bien, la mujer se trajo una temporada a su padre (que debía ser de los liberales) a Villanueva y ambos consuegros se pegaban el día llamándose “facioso” y “guiri” el uno al otro todo el día. Los descendientes de ambos hermanos acabaron poblando muchos lugares de la huerta de Zaragoza como Juslibol, Villamayor, Villanueva, San Mateo, y las torres del Arrabal, incluso hubo uno, llamado también Julián Biel, que llegó a ser un famoso Tenor a principios del siglo XX.

Cuento esto no solo por recordar una leyenda que en su día escuché de un familiar, sino porque algunos “Bieles” que saben de mis inquietudes, me han preguntado sobre nuestros orígenes y esta, es una curiosa explicación del ¿Porque? hay tantos "Biel" en los pueblos del bajo Gállego.

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